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lunes, 14 de mayo de 2012

HISTORIA DEL IMPERIO DE MAXIMILIANO

IMPERIO DE MAXIMILIANO DE HABSBURGO

Maximiliano nació en 1832 en el Palacio de Shoenbrün (cerca de Viena). Hijo de los Archiduques Francisco Carlos y Sofía,  hermano de Francisco José, Emperador de Austria-Hungría. Estudió la carrera naval, ya terminada su carrera realizó numerosos viajes por el mediterráneo; exploró el norte de África y la costa de Brasil.
Se casó con Carlota, la hija del rey Leopoldo de Bélgica, y su hermano Francisco Fernando lo nombró gobernador del reino Lombardo-Véneto.
Las ambiciones imperialistas de Napoleón III, emperador de Francia, lo llevaron a intervenir en la política de México.
En México acababa de terminar la Guerra de Reforma o Guerra de los Tres años, durante la cual se enfrentaron dos fuerzas políticas de México: los liberales que estaban a favor de la legalidad de la Constitución hecha en 1857 y los conservadores en contra de la Constitución. En cuestiones de política interna el país se debatía en medio de graves problemas, ya que no había tenido un momento de paz y se hundía en el caos. El poder temporal, material, económico y político de la Iglesia ha estado por encima del poder del Estado. En la guerra de liberales contra conservadores resultó vencedor el ejército liberal poniendo como presidente de la República a Benito Juárez.
En los años 50 del siglo pasado y los años posteriores, el imperialismo se deja sentir con gran intensidad. Inglaterra, Francia, Rusia, Alemania, Estados Unidos, Italia, tienen una poderosa presencia militar, económica y diplomática en todo el mundo. En el caso de México, esto se manifiesta en la guerra de Texas, la primera guerra contra Francia, la guerra contra Estados Unidos y la Intervención Francesa y un Imperio.
En los primeros días de 1861, el presidente Juárez se reelige. Como consecuencia de ello se inconforman Melchor Ocampo y Jesús González y se separan del centro del poder.
El presidente Juárez responde a la actitud desafiante de la Iglesia expulsando al Nuncio Apostólico Luis Clementi y también a los diplomáticos que se entrometen en los asuntos del país, como Francisco Pacheco, embajador de España en México, Felipe Neri, ministro de Guatemala, y Pelagio Antonio Labastida y Dávalos, arzobispo de México.
En 1861 el país pierde a cuatro liberales distinguidos, Miguel Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, Santos Degollado y Leandro Valle, los tres últimos fueron asesinados por los conservadores.
El 17 de julio el gobierno juarista decide suspender durante dos años el pago de la deuda pública debido a que la crisis económica es aguda y el Estado no tiene posibilidades para solventar los compromisos contraídos. Esta disposición afecta los intereses de España, Inglaterra y Francia, países con los que México tenía adeudos pendientes.
Juárez al suprimir la deuda externa a Inglaterra, Francia y España; estos países mandaron a sus ejércitos a ver si conseguían el pago de la deuda aunque fuese a la fuerza, pero los ingleses y españoles partieron de México sin obtener nada, en cambio los franceses se quedaron a luchar ya que Napoleón III tenía planes de expandir el Imperio Francés; así el ejercito francés apoyado por los conservadores protagonizó una serie de batallas en contra de los liberales. En el ámbito externo es posible observar el imperialismo en acción. Los países industrializados buscan por todos los medios mercados que les provean de materias primas o de consumidores para sus productos finales.
El destierro de los personajes mencionados y la suspensión de pagos provocan escándalo en Europa, y se hacen circular indicios de una próxima intervención en México para hacer que en este país se establezca el orden
El Estado mexicano no había podido organizar ni la economía ni las finanzas del país. En el ámbito agrario, la producción agropecuaria seguía siendo insuficiente, la industria y el comercio continuaban desorganizados y, en consecuencia, las arcas de la Nación estaban vacías, así que la hacienda pública carecía de los recursos para solventar sus deudas internas y externas y sus gastos. En resumen, era un Estado pobre con una clase baja en la miseria, que contrastaba con una alta sociedad en la opulencia. Era, en fin, una situación muy semejante a la actual.
Los conservadores, aunque vencidos, continúan en actitud de rebeldía atacando poblaciones. Miguel Miramón y Leonardo Márquez con el lema Religión y fueros incitan al pueblo a unirse a su causa.
Luego los conservadores fueron a Francia e hicieron tratos con Napoleón ofreciéndole el trono de México, este decide mandar a Maximiliano a ocupar el trono en México y formar el Imperio Mexicano, así en su castillo de Miramar (frente al Mar Adriático) aceptó el ofrecimiento creyendo que contaba con el apoyo del pueblo, para esto tuvo que renunciar a la corona de Austria y firmar los tratados de Miramar con Napoleón III en los cuales éste se comprometía a mantener las tropas francesas en territorio mexicano durante 6 años. Para esto México pagaría setenta millones por concepto de gastos de guerra y además un préstamo de más de setenta y seis millones con un rédito anual del tres por ciento.
Tiempo atrás en Inglaterra se habían hecho planes para establecer en México una monarquía, pero nunca se puso en marcha este proyecto.
No así en Francia, gobernada por Luis Napoleón Bonaparte, más conocido por Napoleón III, quien es sobrino del gran corso Napoleón Bonaparte y quien aspiraba a imitar las glorias de su tío. Napoleón III se dio a la tarea de crear un imperio en México y para ello contó con los oficios y servicios de José Manuel Hidalgo, José María Gutiérrez Estrada, Juan Nepomuceno AImonte, hijo natural de Morelos, Teodosio Lares y otros conservadores más.
El tiempo es propicio para dar cumplimiento a estos planes. En Estados Unidos se había iniciado un conflicto interno, la Guerra de Secesión, y por tanto ese país no podía intervenir en contra de estos proyectos. Es así como las tres potencias molestas con la política de Juárez se disponen a unir sus fuerzas para presentar sus reclamaciones contra México.
El 31 de octubre de 1861, la reina Victoria de Inglaterra, Isabel II de España y Napoleón III, emperador de los franceses, firman un convenio que es conocido como la Convención de Londres.
En Inglaterra se había preparado un ambiente favorable a la intervención con el argumento de que México había entregado a España rentas por varios millones de dólares, y por esa razón ahora era un país insolvente en el que la anarquía había hecho ascender la deuda a $200 000 000.00 de pesos y sólo se podría salvar con una intervención extranjera.
Presionado por los acreedores, el gobierno de Juárez levanta el decreto de suspensión de pagos y declara que buscará arreglos con esos países, pero aún así las tres potencias se disponen a enviar sus fuerzas armadas.
Francia reclama el pago de $57 000 000.00 de pesos. Inglaterra reclama la cantidad de $70 000 000.00 de pesos, y España $ 9 500 000.00 pesos; en total a México se le reclamaban $163 500 000.00 pesos.
Inglaterra envía como su representante a Charles Wycke, Francia al conde Dubois de Saligny, y España al general Juan Prim, conde de Reus, marqués de los Castillejos.
El 8 de diciembre de 1861 llega a Veracruz la flota española, y en los primeros días de 1862 la de Inglaterra y la de Francia. El general Prim es designado comandante de las fuerzas intervencionistas. Por parte de Inglaterra más tarde llega Hugh Dunlop, y por Francia Jurien de la Graviere.
El 10 de enero de 1862 las fuerzas extranjeras lanzan una proclama al pueblo mexicano expresando que no llegan en son de conquista, sino para cobrar las deudas y brindar ayuda al pueblo.
Entre el 10 y el 13 de enero, se envían notas y además un ultimátum al gobierno de Juárez exigiendo el pago de las deudas, notificando que la armada francesa ocuparía los puertos para garantizar los pagos. España, por su parte, requiere el cumplimiento del tratado Mon-Almonte. El gobierno mexicano rechaza todas estas exigencias.
Y previendo una agresión contra el país, el 25 de enero de 1862 se expide una ley en la que se declara que incurre en la pena de muerte quien apoye o favorezca la intervención, pues esto se considerará como un delito contra la independencia y soberanía del país, y por tanto, en el caso de que algún mexicano la apoye, incurrirá en el delito de traición a la patria.
Juárez, al enterarse de que los conservadores fraguaban la creación de una monarquía con el apoyo de estas potencias extranjeras, decreta esta ley. Y así, por la vía legal, se prepara para hacer frente a esta agresión.
En lo que se refiere a las reclamaciones monetarias, Juárez se dispone a negociar las que sean justas, para ello designa como su representante al general Manuel Doblado.
El 19 de febrero de 1862 se realiza una serie de convenios que son conocidos como Los Convenios Preliminares de la Soledad. En ellos se reconoce al gobierno de Juárez como legítimo, y que México tiene la fuerza suficiente para sofocar sin ayuda toda rebelión. Los aliados presentan sus reclamaciones a nombre de sus países, declarando que no intentan socavar la soberanía e independencia de México, y acuerdan hacer negociaciones en Orizaba, donde concurrirán los representantes del gobierno mexicano. Durante las negociaciones los ejércitos de las potencias ocuparán Córdoba, Orizaba y Tehuacán. Los aliados tendrán el paso libre a las fortificaciones en poder del ejército mexicano. Y si por desgracia se rompían las negociaciones, las fuerzas extranjeras desocuparán las poblaciones citadas y retrocederán hacia las fortificaciones en camino a Veracruz. Los hospitales de los aliados estarán al cuidado del gobierno mexicano. Y la bandera nacional será enarbolada tanto en el puerto de Veracruz como en San Juan de ülúa.
España e Inglaterra aprueban casi todas las cláusulas de los Convenios de la Soledad, no así los representantes de Francia, que inclusive desconocen al gobierno de Juárez.
Más tarde hacen su arribo, Almonte, Antonio Haro y Tamariz y otros conservadores amparados por el ejército francés. Juárez requiere el destierro de éstos y ante este reclamo se inician las hostilidades con los franceses. El general Prim y Wycke no apoyan a la representación francesa y se disponen a romper con la Triple Alianza y, a fines de abril de 1862, se reembarcan a sus países de origen.
A fines de marzo de 1862, Francia había enviado una mayor cantidad de efectivos al mando del general Laurencez, quien sustituye a Jurien de la Graviere, pues éste había sido acusado de cometer falta al firmar los Convenios de la Soledad

Antes de emprender el estudio de los sucesos y el proceso de la Intervención Francesa en México, conviene tener en consideración lo siguiente. Entre Francia e Inglaterra había intereses que aparentemente eran comunes. Veamos. Francia observa con alegría los acontecimientos que ocurrían en Estados Unidos. Este país estaba envuelto en un peligroso conflicto interno, la Guerra de Secesión, la cual podía traer como consecuencia su desmoronamiento. Y esta posibilidad facilitaba sus planes para implantar en México una monarquía encabezada por Maximiliano de Habsburgo. Napoleón III, en octubre de 1861, hizo saber este plan al gobierno inglés que al principio secundó el proyecto, pues Inglaterra deseaba el derrocamiento del gobierno de Juárez. Por tanto, es posible deducir que los ingleses sabían de antemano los planes de Napoleón III.
Inglaterra, por otra parte, planea su estrategia, pero en otro sentido y de acuerdo con sus intereses. Así, los ingleses advierten que Francia se va a involucrar en los asuntos internos de México y esta intromisión va a debilitarla, porque la guerra va a ser prolongada. De esa manera Inglaterra va a tener libertad para ampliar su presencia tanto en Asia como en
Europa.
En el aspecto financiero, los ingleses dan por hecho que el imperio mexicano va a satisfacer las exigencias de los acreedores pagando las deudas contraídas, pues estaban seguros de que no se atreverían a desafiar los intereses británicos.
Al ocurrir lo anterior, Francia quedaría sola enfrascada en su conflicto con México, e Inglaterra obtendría importantes beneficios con el sacrificio ajeno, es decir, de los franceses.
España observa que un príncipe oriundo de su país nunca tendría éxito en México, y Napoleón III no estaría dispuesto a tolerarlo, así que tiene que ceder y aceptar al emperador propuesto por los franceses.

En el ámbito político Maximiliano se había comprometido con Napoleón III a aplicar una política de corte liberal, así que aplica las leyes reformistas entre ellas la desamortización de los bienes del clero y la libertad de cultos. Los conservadores se inconforman y Maximiliano rompe sus nexos con ellos, los excluye de su corte y llama a su lado a los liberales moderados para que apoyen a su gobierno, entre ellos a José Fernando Ramírez, escritor e historiador, y al poeta Juan de Dios Peza.
La política de Maximiliano provoca las protestas del Vaticano y el clero local, y para someterlos el emperador planea atacar sus intereses. Personalmente reprende a los prelados por no cumplir con su deber. El clero protesta y Maximiliano radicaliza aún más su posición. Presenta ante el Nuncio Apostólico su proyecto de Concordato en el que establece: La libertad de cultos, el que la Iglesia sea controlada y pase a manos del Estado, que los servicios religiosos sean gratuitos, que el Patronato Regio declare medidas para evitar los abusos del clero, para lo que el emperador y el Papa dictaron medidas, que se hicieran efectivas: el registro civil, que los cementerios fueran secularizados, y que el fuero eclesiástico fuera suprimido.
El clero replica y exige un cambio en la política, exige que continúe vigente la intolerancia religiosa, que se restablezcan las órdenes monásticas, que la enseñanza pública y privada estén bajo la tutela de la Iglesia, y que la autoridad civil no tenga influencia en asuntos eclesiásticos. Maximiliano no cede ante estos requerimientos y se rompen las relaciones entre la Santa Sede y el Imperio.
En lo concerniente a las relaciones con el ejército, el emperador tiene dificultades con el mariscal Aquiles Bazaine, a quien disputa el mando del ejército, pues no hay que olvidar que toda la responsabilidad militar estaba bajo el control de Francia. Sin embargo, las armas Francesas nunca pueden estar en paz porque la resistencia republicana en forma constante causa bajas a los invasores, ya que a base de guerra de guerrillas no dan un momento de reposo ni de tregua. Para acabar con esta situación, el 5 de octubre de 1865, Maximiliano decreta que todos los republicanos que ataquen a las fuerzas del imperio serán fusilados como forajidos pues, según Bazaine, el gobierno de Juárez había desaparecido y ya no había causa legal que defender.
En lo que toca a la economía y a las finanzas del imperio, Napoleón III dispone que los consejeros franceses se hagan cargo de la conducción de las finanzas, y se exige a Maximiliano que reduzca sus gastos, pues Francia debe tener beneficios y no únicamente gastos.
En lo que corresponde a la política exterior, a partir de 1865 Maximiliano y Napoleón III reciben amenazas del gobierno de Estados Unidos, país que hasta entonces guardaba silencio y esperaba, debido a que durante cinco años había sufrido en su territorio una Guerra Civil o de Secesión que concluía ese año, por tanto interviene enseguida enviando soldados a la frontera y navios de guerra a las costas mexicanas en clara actitud de desafío contra el Imperio.
El emperador hace planes para recibir colonos del sur de Estados Unidos y con ello fundar poblaciones esclavistas en México.
Napoleón III empieza a ser presionado por los graves incidentes que se producen en Europa y que ponen en peligro la seguridad de Francia. En su frontera con el Rin, Rusia es una verdadera amenaza, ya que en 1866 derrota a Austria en la batalla de Sadowa y así el poderío prusiano se deja sentir en el mapa europeo. Y en América, los Estados Unidos empiezan a amagar al Imperio.Napoleón III no tiene alternativa y decide retirar a sus ejércitos de suelo mexicano.
Maximiliano, llegó a Veracruz el 28 de mayo de 1864 con una numerosa comitiva. El 12 de junio, inició su gobierno. Sus primeras acciones fueron: reorganizar la Academia de San Carlos, fundó los Museos de Historia Natural y de Arqueología, y la Academia Imperial de Ciencias Literatura. Decretó la religión católica como la oficial del Imperio, pero mantuvo los principios de la reforma liberal: alejó al clero del gobierno, dispuso que los servicios religiosos fueran gratuitos, y que toda correspondencia con Roma pasara por la censura del gobierno antes de ser entregada.
. Cada vez estaba más cerca el fin del Imperio de Maximiliano. Al terminar la guerra civil en Estados Unidos, este país intervino y pidió a Napoleón III que retirara a sus tropas del territorio mexicano. 
Por si esto fuera poco, Prusia declaró la guerra a Francia y los franceses tuvieron que irse de México para defender su propio territorio. 
Maximiliano entonces se quedó sin el apoyo francés y los liberales pudieron derrotarlo luego de varias batallas dirigidas por los generales Porfirio Díaz, Mariano Escobedo y Ramón Corona. 
Éstos dos últimos sitiaron a Maximiliano en Querétaro, en donde fue fusilado en 1867 junto con los generales mexicanos Tomás Mejía y Miguel Miramón que lo habían apoyado hasta el final de su gobierno. Con este hecho terminó el Segundo Imperio Mexicano: los conservadores fueron vencidos y los liberales recuperaron el poder. 

Sucesos importantes
Entre los hechos importantes destacan los problemas de Maximiliano con los conservadores, y el final de la Guerra de Secesión en Estados Unidos y su postura ante la Intervención y el Imperio, de manera que amenaza recordándoles la Doctrina Monroe.
También la victoria prusiana a costa de Austria y el hecho de que una nueva potencia en Europa está latente.
El hecho de que Napoleón III ordena el retiro de sus fuerzas, olvidando sus compromisos con el Imperio. Ante esta actitud del gobierno francés Maximiliano piensa en abdicar, pero su madre y Almonte lo obligan a permanecer en México.
Ahora Maximiliano debe de organizar a su Imperio, sin el apoyo de Francia, que empieza a retirar a sus hombres.
Carlota viaja a París y exige a Napoleón III que cumpla con los compromisos firmados en Miramar, y éste se niega a ello. Pío IX da la espalda a Carlota y ella enloquece.
Maximiliano no tiene alternativa, o regresa a Europa o recibe a su lado a los conservadores: Tomás Mejía, Miguel Miramón y Leonardo Márquez. Mientras el ejército francés abandona suelo mexicano.
El gobierno de Juárez retorna y ocupa Zacatecas. Las armas de la República derrotan a los imperialistas en Miahuatlán y la Carbonera y se dirigen a Puebla.
Maximiliano y sus conservadores se refugian en Querétaro, en marzo de 1867. Los republicanos inician el sitio a ese lugar. Mariano Escobedo y Ramón Corona circundan la ciudad.
Los conservadores que se entrevistaron con Maximiliano de Habsburgo lo convencieron de que todos los mexicanos deseaban que un emperador extranjero los gobernara y de que, por lo tanto, debía venir a México lo antes posible. 
Antes de su viaje, Maximiliano de Habsburgo firmó los Convenios de Miramar.
En ellos aceptó que México pagara a Francia todo lo que le debía y también lo que había gastado para enviar y mantener a su ejército aquí. Era una suma enorme: 260 millones de francos. Además, aseguraba que los comerciantes franceses tendrían facilidades para vender sus productos en nuestro país. 
A su vez, Napoleón III prometió que el ejército francés permanecería en México seis años para proteger a Maximiliano. 
En 1864 Maximiliano llegó a México acompañado de su esposa, la princesa belga Carlota Amalia. Los monarcas comenzaron a vivir en el Castillo de Chapultepec. De inmediato Maximiliano se percató de que los conservadores lo habían engañado pues muy pocos mexicanos querían ser gobernados por un monarca extranjero, pero ya era muy tarde para dar marcha atrás. 
Maximiliano comenzó a tener problemas con los conservadores que lo habían traído a México porque tenía ideas liberales y pensaba que la mayoría de los mexicanos estaban de acuerdo con él. Con la idea de ayudar al progreso de México, Maximiliano retomó algunas de las leyes que los liberales habían hecho años atrás e impulsó cambios que no agradaron a los conservadores: 
·          Decretó la tolerancia de cultos para que las personas pudieran elegir libremente su religión. 
·         Nacionalizó los bienes eclesiásticos para que las propiedades de la Iglesia pasaran a ser del gobierno. 
·         Creó el Registro Civil para llevar un control más exacto de los nacimientos, matrimonios y muertes. 
·         Hizo leyes sobre el divorcio. 
·         Expidió leyes sobre las condiciones de trabajo, los salarios y las pensiones. 
·         Estableció que en México se usara el sistema decimal de pesas y medidas. 
Aunque estas leyes no llegaron a ponerse en práctica, Maximiliano perdió el apoyo de la Iglesia y de muchos conservadores. Tampoco contaba con la simpatía de los liberales que deseaban el regreso de Benito Juárez a la presidencia de México y continuaban combatiendo a los invasores europeos en diferentes lugares del país.

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